Imprimir el articulo        Cerrar la ventana

Ricos, Pobres y Desiguales
(Artículo ante reportes del Banco Mundial sobre el incremento de la Pobreza y Desigualdad en América )

Alberto Adrianzén M. (*)
Fuente: Diario La República

Según información del diario argentino Clarín, un reciente informe del Banco Mundial sobre pobreza, ‘Reducción de la pobreza y crecimiento: Círculos virtuosos y círculos viciosos’, afirma que la marcha de la economía en América Latina fue “decepcionante” en las últimas décadas. La razón, el crecimiento de la pobreza: una cuarta parte de la población en la región, esto es 135 millones de personas (casi cinco veces la población de nuestro país), viven con menos de dos dólares al día, es decir, un poco más de seis soles.

Para el Banco Mundial esta realidad ubica a la región, una vez más, como las más inequitativa del mundo por la desigual distribución del ingreso: “El 10% más rico de la población de la región percibe el 48% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre percibe el 1,6%”. Sin embargo, esta situación no es nueva. En el informe sobre el desarrollo mundial del mismo Banco Mundial del año 1993, se afirma: “En ninguna región del mundo en desarrollo los contrastes entre pobreza y riqueza son tan notables (como en América Latina)... Casi la quinta parte sigue viviendo en estado de pobreza y esto se debe a un grado extremo excepcionalmente elevado de desigualdad en la distribución del ingreso”. Esta apreciación se volvió a ratificar en otro informe también del Banco Mundial del año 2003 sobre América latina (‘Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿ruptura con la historia’) donde se dice, como una letanía, que esta región es “una de las más desiguales del mundo”. Hay que recalcar, además, que según estos informes la pobreza ha aumentado: si en 1993 era un quinto de la población, es decir, 20%; hoy es un cuarto: 25%. A ello hay que añadir el crecimiento de la población en todo este tiempo, lo que significa también un aumento en cifras absolutas.

La desigualdad creciente en nuestra región obedece, entre otros, a tres factores:

a) A un tipo de globalización que no solo ahonda la brecha entre países ricos y pobres, sino que fragmenta y divide internamente a las sociedades. El resultado son masas de pobres “desconectadas” del proceso de globalización y elites que se integran, transnacionalizándose, a este proceso y que concentran el ingreso. Gerardo Reyes, periodista colombiano y coordinador del libro ‘Los dueños de América Latina’, afirma que “América Latina no solo ostenta el triste récord de tener la mayor concentración de riqueza, sino que, además, es la región pobre donde hay más millonarios en el mundo, pues, aparte del puñado de multimillonarios con marcas registradas y biografías de lujo en Forbes, hay 190,000 latinoamericanos que no aparecen en las revistas de economía, pero que tienen cada uno un patrimonio de más de un millón de dólares (Informe de 2002 de Merril Lynch Banca Privada y Cap Gemini Ernst & Young)”. Por eso, dice este mismo autor: “Mientras que los ingresos de los ricos de Estados Unidos son nueve veces mayores que los de las personas más pobres, en varios países de América Latina la relación es de treinta a uno, según un estudio de Naciones Unidas”. Hay que hacer notar que en el último Panorama Social de la CEPAL se muestra que al retirar al 10% más rico, la distribución del ingreso en la región se asemeja a la que hoy existe en EEUU.

b) A las políticas neoliberales que han servido, principalmente, para beneficiar a un sector y hacer a los ricos más ricos y más pobres a los pobres, además de eliminar derechos sociales y destruir el Estado.

c) A una lógica cultural de las elites que creen que los pobres o las mayorías nacionales no merecen una vida mejor. Así como hay una antropología de la pobreza y de los pobres, como diría Oscar Lewis, hay también una antropología de la riqueza y de los ricos que tendría como uno de sus elementos centrales el no reconocimiento de la dignidad del otro. El derecho a la felicidad, como dirían los norteamericanos, no existe para los pobres.

De ahí que no nos debe extrañar que la percepción sobre la desigualdad haya aumentado en la región, como lo muestra el último Latinobarómetro: “La región se sitúa en el 3.66 en una escala del 1 a 10 donde en 1 se ubican las personas más pobres, y en 10 las personas más ricas”. Ello demuestra, claramente, que la mayoría de los encuestados de los 17 países se autocalifica como pobre, ni siquiera se imaginan ser parte de la clase media. Para el Perú, el promedio es de 3.34, ocupando el puesto catorce que es el más bajo en la región andina.

Por todo ello resulta gracioso escuchar a PPK (Pedro Pablo Kuzinsky) decir en estos días que los culpables de esta situación han sido aquellos que aplicaron políticas distintas a las seguidas por los países asiáticos, cuando él ha venido aplicando todo lo contrario: mientras que allá fortalecieron al Estado y planificaron el desarrollo, aquí simplemente lo destruyeron y dejaron que el mercado aumente las desigualdades. Por ello, la recomendación del Banco Mundial es muy clara: “Transformar el Estado en un agente que promueva la igualdad de oportunidades y practique la redistribución eficaz”. Y eso es, justamente, lo opuesto a lo que ha hecho PPK y sus amigos neoliberales.

(*) Analista político y miembro del Comité Editorial del diario La República.

 

Partido Nacionalista Peruano

PNP: grupo de apoyo