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Guillermo Giacosa (*) Un informe de Transparencia indica que, durante el primer mes de campaña política para los próximos comicios, solo el 8.16% de la información suministrada por la prensa se refirió a los programas de los candidatos, mientras que el 91.84% de la información restante se concentró en las actividades electorales. Opinaba, en la columna del lunes y antes de conocer estas cifras, que "las respuestas que precisamos los electores nada tienen que ver con el carisma de los candidatos, sino con las propuestas que hayan elaborado en materia de justicia social.". Hacía hincapié en la justicia social porque ella tiene que ver directamente con la forma cómo el sistema se ve y se proyecta a sí mismo. Afirmaba, además, que este sistema sabe crear riqueza, pero ignora cómo repartirla, que es una forma delicada de decir que no pretende repartirla ni hacer menos injusta su distribución. Siendo esta la lógica interna del sistema, es natural que los actores sociales que lo respaldan se interesen poco o nada en incentivar el debate programático. Es más fácil, en todo sentido, ocuparse de las actividades que son movimiento y actualidad intrascendente, que de los programas que son ideas e historia que marcarán el futuro. Es más sencillo para los periodistas que pueden jugar al atractivo de la anécdota y, de esa forma, se evitan la fatiga de repensar sobre nociones que el tiempo transformó en estereotipos y evitan cuestionarse a sí mismos y colaborar a que la población se cuestione y que, de este modo, crezca y apunte a convertirse en sujeto histórico y no en un simple objeto sin voluntad de participación, al que se le distrae con las fatigas de Lourdes, las sonrisas de Alan, la dureza de Ollanta, la seriedad de Paniagua o el misticismo de Martha Chávez. No es casualidad entonces que, como informa Transparencia, los temas que menos se publicaron en el primer mes de campaña fueran: participación ciudadana (0.03%), problemas de género (0.05%), deuda externa (0.05%) y derechos humanos (0.07%). Todos estos temas, consciente o inconscientemente soslayados por la prensa, tienen que ver directamente con esa sombra que oscurece cualquier plan de gobierno que no la considere: la justicia social. También, por supuesto, se omite hablar sobre temas vinculados a la política exterior donde muchos, supongo, admiten sin rubor el gracioso estatus de colonia hacia el cual nos dirigimos. En lo referente a las relaciones con los países vecinos (Perú tiene fronteras con una potencia como Brasil, con un Estado en guerra como Colombia, con el 'exitoso' Chile, con la nueva experiencia boliviana, etc.), el porcentaje de publicaciones llegó al 0.78%. En cuanto a relaciones hemisféricas, multilateralismo y políticas globales, el tratamiento es récord: 0.0%. Nada de nada. No molesten, Perú no tiene nada que ver con el resto del planeta. Invasión a Irak, cárceles en las que nuestro socio mayor viola normas de derecho internacional, torturas, preparativos para bombardear Irán, agresión suicida al medio ambiente, etc. Nada. Perú no opina. En relación con los temas vinculados al agro, tan íntimamente ligados a nuestro futuro, el espacio que le concedió la prensa en el mes del que nos ocupamos, y siempre según Transparencia, fue: agroexportación: 0.09%, crédito agrario: 0.09% y hoja de coca: 0.07%. Todas estas cifras no son casuales y nos seguiremos ocupando de ellas. (*) Renombrado Presentador de Televisión, Cronista y Ensayista Argentino, Columnista colaborador del diario Peru21.
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