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El TLC a la Luz de la Realidad
(Artículo sobre las verdaderas consecuencias de la firma del Tratado de Libre Comercio actual con los EE.UU.)

Guillermo Giacosa (*)
Fuente: Diario Peru21

La visita del presidente de Colombia a Bolivia puede constituir un hito en la materialización de los problemas que creará, entre países hermanos, la firma de tratados de libre comercio (TLC) con EE.UU.

En dicha visita, el mandatario colombiano no manifestó ninguna disposición para que su país, cliente habitual de la soya boliviana, siga comprando este producto a los altiplánicos.

De ahora en más, de aprobar el Congreso de Colombia el TLC con EE.UU., la soya vendrá de la superpotencia y a otra cosa. Si este hecho perjudica al país más pobre de Sudamérica para beneficiar a los agricultores subsidiados de los Estados Unidos no tiene importancia. Lo que cuenta es cumplir con los socios del norte.

No es el único problema. Según los agricultores ecuatorianos, el arroz, los alimentos para animales, el maíz sin moler, los productos para polimerización, y otros son dependientes del mercado colombiano y, con el TLC, estas mercancías no tendrán capacidad de competir con los bienes que entrarán desde EE.UU.

Alertaron, además, que las cuotas de importación entregadas por Colombia y Perú a Washington dentro del TLC en maíz, arroz, soya y otros bienes producidos en la región, influirán de manera negativa con las naciones andinas.

Colombia otorgó a EE.UU. la posibilidad de comprarles dos millones 79 mil toneladas entre maíz y arroz en el primer año de vigencia del TLC, lo cual perjudicará a los vecinos regionales. Es bueno saber que la producción maicera de EE.UU. supera los mil millones de toneladas y sus agricultores están ávidos por nuevos mercados.

Con respecto a la visita de Uribe a Bolivia, el periodista colombiano Mario Samper Pizano dice: "El TLC atenta contra la solidaridad regional, y nuestro país es un esquirol (trabajador que sabotea una huelga). La firma del TLC le impedirá a Colombia seguir comprando soya a los agricultores bolivianos, que exportaban casi la mitad de su producción a nuestro país.

Este mercado será, en adelante, de los Estados Unidos. Y más gordo, porque el cupo de 500 mil toneladas que adquiríamos a los bolivianos se amplió a 900 mil para los gringos.

El gobierno de Morales tenía la esperanza de que Uribe no cerrara del todo la puerta a los soyeros, que dan empleo a 120 mil personas. Pero no fue así. El visitante acudió a decir a sus ilusionados huéspedes que el TLC es un hecho consumado, que Colombia podría otorgar préstamos a los productores de soya bolivianos y que se ofrece a mediar con EE.UU. para que le den una ayudita a Bolivia. Colombia se gradúa (así) de maltratador de sus hermanos de lengua, sangre e historia. Le hemos quitado el mercado de la soya a Bolivia, uno de los países más pobres del continente, para dárselo a los Estados Unidos. Así de sencilla es la cosa. Así de cruel.

Ahora, nuestro presidente se pasea por ahí con aires de amigote de Bush y hace pinitos como aprendiz de imperialista prometiendo préstamos a los productores que quebrará. ¿Es esto lo que queremos a los colombianos? ¿Convertirnos en esquiroles dentro de nuestra región? Evidentemente, no.

Pero sí es lo que buscó EE.UU.: dividir para obtener ventaja, negociar con cada país -no con el bloque, como pedía América Latina-, para terminar enfrentando a los vecinos y sacándole a cada uno el máximo jugo. Se consuma así la cadena ecológica del poder económico: Washington es nuestro matón, y nosotros, los matones de economías más pobres".

(*) Renombrado Presentador de Televisión, Cronista y Ensayista Argentino, Columnista colaborador del diario Peru21.

 

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