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Sedapal: Los Privatizadores lanzan Ofensiva
(Artículo ante la intención del gobierno peruano de privatizar la empresa de agua y acantarillado sedapal)

Jorge Manco Zaconetti(*)
Fuente: Cristal de Mira

La privatización de Sedapal está en camino, a pesar de la opinión pública en contra, de los intereses de millones de usuarios que tienen acceso al servicio y de las poblaciones urbano-marginales que están esperando el valioso recurso. Así, la RS 005-2006-EF del 26 de enero aprueba el “Plan de Promoción de la Inversión Privada en la Gestión Comercial”. Esta es, por decirlo de alguna manera, el corazón de Sedapal, pues engloba la atención de quejas, ciclos de facturación, gestión de grandes clientes, corte y reconexión, macro y micromedición, realización de nuevas conexiones, etc.

Debemos ser conscientes de que el agua es un bien público que no puede dejarse bajo responsabilidad privada, pues el servicio de agua potable y la red de alcantarillado constituyen en la teoría económica “un monopolio natural” donde no es posible la competencia. La experiencia de las privatizaciones de los servicios públicos tiene un amargo sabor para los millones de usuarios y consumidores, que han visto cómo los ajustes tarifarios han financiado en última instancia las inversiones en electricidad y telefonía.

En tal sentido, no es ninguna casualidad que de 1992 a 2005 las tarifas de agua hayan aumentado mucho menos que las eléctricas y de telefonía. Así, en soles corrientes la tarifa del agua por 30 metros cúbicos aumentó 629 %, frente a una variación de 1,354 % de la eléctrica y de 947 % en la telefonía.

Esto tiene una explicación central. Un “monopolio público” es más eficiente que un “monopolio privado”. Se puede regular, fiscalizar; a fin de cuentas, el objetivo de una empresa estatal es el servicio público, satisfacer una necesidad vital, con tarifas razonables que cubran el costo y permitan la inversión para cubrir los requerimientos de las nuevas poblaciones, en especial de los conos periféricos.

Por decirlo de alguna manera, una empresa privada no encontraría rentable llevar el agua potable a la “punta del cerro “. Ello solamente lo puede hacer el Estado mediante subsidios cruzados, pues resulta ilógico que el agua que se consume en Miraflores o San Borja resulte comparativamente más barata que en San Juan de Lurigancho o Villa María del Triunfo.

En verdad, las tarifas de agua potable en Lima están muy retrasadas si se las compara con las ciudades que han privatizado este servicio mediante concesiones. Sedapal cobra a los usuarios una de las tarifas más bajas de la región, inferior a las empresas privadas que operan en Chile y Colombia, según la información de la Asociación de Entes Reguladores de Agua Potable de las Américas, en julio del 2005 (ver cuadro).

Por ello, en el Día Mundial del Agua (22 del presente) es imperativo impedir que un gobierno en su fase terminal decida la privatización de una empresa eficiente y rentable como Sedapal, que es ahogada por el propio Estado, e impedida de realizar las inversiones parar dotar de este servicio esencial a los conos periféricos de Lima Metropolitana.

En tal sentido los trabajadores de Sedapal demandan su exclusión del ámbito de la cuestionada COPRI, hoy llamada Proinversión. Lo que se debe hacer es modernizarla para que sirva mejor a los millones de usuarios y consumidores

(*) Columnista Invitado colaborador del diario La República.

 

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