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Humberto Campodónico(*) ¿"POPULISMO" O INMOVILISMO? (16 de Febrero de 2006) Así, es “populismo” plantear que los jubilados puedan tener derecho a la pensión más alta que les tocaría recibir si se pasaran de las AFP (a las cuales fueron llevados con engaños) al régimen público. Y eso que las pensiones públicas no son para nada “jugosas”, pues en promedio ascienden a 500 soles mensuales. También es “populista” el repotenciamiento de Petroperú. Pero ese supuesto “populismo” es pan de todos los días en los países vecinos, que tienen empresas públicas en sectores que consideran estratégicos. No solo eso. Muchas de sus empresas públicas operan en el Perú, como Petrobras en Talara, ISA de Colombia (compró las torres eléctricas) y la chilena ENAP (que, asociada con el Grupo Romero, es hoy la primera empresa comercializadora de combustibles en el país). También es “populismo” que ENAPU invierta en las grúas pórtico (con sus utilidades), lo que elevaría la competitividad del Callao. Lo cual evitan desde hace años con un sinfín de tretas dilatorias. Lo mismo sucede con la II Etapa de Macchu Picchu que quiere hacer la estatal EGEMSA, que bajaría las tarifas eléctricas en 1,5%. También es “populismo” que el Estado pueda promover actividades específicas, como los créditos que otorga el Banco de la Nación. Lo mismo sucede con el proyecto de Ley que regule la Remuneración Mínima Vital. Igual con el Proyecto de Ley que regula las leoninas comisiones que los bancos cobran diariamente a sus clientes. Pero quienes ven la paja en el ojo ajeno, no ven la viga en el propio. Para ellos no es “populismo” el planteamiento gubernamental de dar subsidios a los agricultores que se van a perjudicar con el TLC debido a la entrada con arancel 0 de productos agrícolas subsidiados por EEUU. ¿Serán estos subsidios una política de libre mercado? Para ellos tampoco es “populismo” (¿de derecha?) que se mantengan las exoneraciones tributarias al sector financiero (solo en el rubro de seguros de vida éstas ascienden a S/. 250 millones anuales por no pago de IGV), a las ganancias de capital en la Bolsa de Valores y a las ganancias de intereses de los tenedores de bonos y de intereses bancarios (que ascienden a otros S/. 250 millones anuales por no pago de impuesto a la renta). El inmovilismo de la derecha económica lleva a extremos. PPK acaba de afirmar que el éxito de los países asiáticos se debe a las políticas de libre mercado. Falso, pues allí hubo un respeto de los equilibrios macroeconómicos fundamentales, a la vez que un intenso rol del Estado en la inversión pública y como promotor y regulador. El propio Banco Mundial, en su libro “El milagro del este asiático” de 1993, zanjó ese debate: "Las políticas de intervención tomaron varias formas: crédito subsidiado y dirigido a industrias escogidas; tasas de interés bajas y topes a las tasas de interés de los préstamos; protección de sustitutos de importación domésticos; establecimiento y apoyo financiero a bancos de fomento estatal; subsidio a industrias con problemas; inversiones públicas en investigación tecnológica aplicada; metas de exportación industrial. Se promovió a algunas industrias y a otras no. Algunas de estas intervenciones violan el axioma que afirma que deben establecerse reglas de juego igualitarias para el sector privado, mediante la aplicación de un régimen neutral de incentivos" (página 5). Para la derecha peruana, las políticas del sudeste asiático serían “populismo de alto grado”. Pero, como se ha visto, el “pensamiento único” de los “ayatollas” criollos del neoliberalismo no tiene ningún rigor. El calificativo de “populismo” se lo endilgan a lo que afecta sus intereses. Eso es todo. Lo que quieren es inmovilizar los beneficios que les da el régimen económico cocinado bajo el fujimorismo. Para que todo siga igual. RENEGOCIACION DE LOS CONTRATOS ES TEMA DE TODOS LOS DIAS (12 de Febrero de 2006) Por ello, es importante conocer la historia reciente sobre el tema. Y lo que dicen los hechos es que los Convenios de Estabilidad Jurídica (CEJ) no tienen nada de ‘santos’ ni de inamovibles, pues han sido modificados muchas veces en los últimos 10 años, siempre a pedido de las empresas (una de las partes) y nunca a pedido del Estado, que es la parte que garantiza la estabilidad jurídica. Eso es lo que establece la Sunat en el informe “Estimación del Efecto de los Convenios de Estabilidad Jurídica sobre la recaudación”, setiembre del 2002 (www.sunat.gob.pe). Dice la Sunat que de los 257 CEJ firmados de 1993 al 2002, solo 175 corresponden a convenios originales, mientras que los 82 restantes son convenios modificatorios (Addendums) de los convenios originales. Dos empresas han renegociado 5 veces su CEJ (Lucchetti y Falabella). Una empresa lo hizo 4 veces (Tele 2000, de Genaro Delgado Parker, antes de venderla a Bell South). Dos empresas (Kimberly Clark y Mobil Oil) lo han modificado 3 veces. Catorce (14) empresas los modificaron 2 veces (Tintaya, Phelps Dodge, Edegel, CHS Promark, Inversiones Comosa, Graña y Montero, UIH Perú, Cinemark del Perú, Banco Santander Central Hispano, Consorcio Transmantaro, Bell South, TISUR –Matarani y Transportadora de Gas del Perú). 38 empresas los han modificado una vez. Algunos Addendums consignan modificaciones simples, tales como aumentos o disminuciones del capital accionario. También autorizan la transferencia de derechos, en casos en que las empresas se han fusionado o escindido. Lo mismo en los casos en los que una nueva empresa adquiere (compra) a una empresa que tenía un CEJ. En otros casos hay modificaciones más importantes, como Telefónica en 1998, donde se renegoció el contrato firmado. O también, el contrato con Lima Airport Partners, del Aeropuerto Jorge Chávez, que ya lleva 4 modificaciones al contrato firmado en el 2001. Lo dicho no cuestiona la conveniencia o no de firmar los CEJ, pues éstos no son buenos ni malos per se. Todo depende de lo que allí se incluya y, también de los cambios ocurridos en el desarrollo del negocio, que modifiquen las circunstancias y el equilibrio económico establecido en el momento del contrato. Que ha sido la razón esgrimida por las empresas para renegociar los contratos, lo que no tiene por qué asustar a nadie. La última renegociación conocida es la que establece el DS-050-EM de diciembre del 2005, donde se “autoriza a Perupetro la negociación y concertación de una cláusula modificatoria del Contrato Licencia del Lote 88” para posibilitar la exportación de gas. También la minera Doe Run quiere modificar el contrato de 1997 para que su Programa de Inversiones Ambientales no concluya en el 2007, sino que sea prorrogado hasta el 2011, con el consecuente daño a los niños que sufren de plomo en la sangre por la contaminación producida por la empresa. Pero cuando se plantea que el gobierno proceda a renegociar un contrato, los sectores ligados a las empresas –y hasta nuestro propio Presidente, con vehemencia digna de mejor causa- los denuncian inmediatamente como “un cambio en las reglas de juego” que van a “desalentar la inversión”. Nada más lejos de la verdad, pues, como hemos visto, las renegociaciones de estos convenios han sido pan de casi todos los días. REFORMAR LAS REFORMAS: EL TURNO DEL SISTEMA DE PENSIONES (5 de Febrero de 2006) Primero, que ambos sistemas solo cubren (y mal) al 25% de la población, o sea que el 75% restante de los ciudadanos adultos no tiene ninguna cobertura. Tampoco se tocaron las razones de la descapitalización del Sistema Nacional de Pensiones (SNP): sucesivos gobiernos malgastaron el dinero de los pensionistas, a lo que se agrega que ha perdido la capacidad de tener nuevos aportantes (que hoy se van directamente a las AFP), por lo que depende cada vez más del aporte gubernamental para el pago de pensiones. Tampoco se tocó el tema de la concentración oligopólica de las AFP, que durante años cobró comisiones del 2,3 a 2,4% sobre los sueldos de los aportantes, las más altas de América Latina. Si las AFP hubieran cobrado comisiones menores, entonces los fondos de los pensionistas hubieran sido mayores, reduciéndose la presión para que quieran regresar al SNP. Además, las AFP se han negado a abordar el problema de los pensionistas y aportantes (sobre todo los mayores de 50 años) que fueron engañados, pues se les dijo que en las AFP recibirían una mayor pensión, lo cual era falso. A pesar que este tema está en el Congreso desde el 2001, el lobby de las AFP impidió, con leguleyadas dignas de mejor causa, su discusión en el Pleno. En este caso, los pensionistas tienen toda la razón: quieren volver al SNP (de donde fueron sacados con engaños), donde su pensión (aun siendo pequeña) es mayor a la que reciben hoy con las AFP. Frente a esto, el Ejecutivo, en lugar de ayudar con propuestas creativas, solo atina a decir: "Quédense donde están, aunque reciban una pensión magra, pues de otra manera me van a aumentar el déficit fiscal". ¿Se dan cuenta de lo que están diciendo? Pues parece que no. Pero deben saber que ya pasó la época en la cual el neoliberalismo hacía y deshacía a su regalado gusto. Nos quieren asustar con el “cuco” del déficit fiscal que generaría la libre desafiliación, lo cual no es cierto porque los trabajadores “se pasarían” a la SNP con sus aportes. Y en el caso que hubiera un déficit de S/. 143 millones, como dice el ministro Zavala, entonces que se eliminen las exoneraciones tributarias. Por ejemplo, los S/. 260 millones anuales que no se perciben por la exoneración al IGV de los seguros de vida para los estratos de mayores ingresos. La eliminación la recomendó Apoyo en un estudio del 2003 que le encomendó el propio MEF y que hoy duerme en alguna gaveta. Lo que sucede es que el Estado no responde al interés de la mayoría porque, lamentablemente, ha sido privatizado. Cada día es más fácil constatar que las riendas del Ejecutivo “tiran” hacia la satisfacción de los intereses de los grandes grupos de poder económico, que no quieren cambiar nada, para que todo siga igual. Para que haya cambios, entonces, hay que derrotar a los “inmovilistas”. Y uno de los primeros cambios es reformar la “reforma” del sistema de pensiones, que privilegia a un pequeño sector. Por tanto, hay que avanzar a una reforma integral del sistema de pensiones, privado y público, para tener cobertura universal y pensiones dignas para nuestros compatriotas de la tercera edad. DE LA LIBRE DESAFILIACION A LA REFORMA INTEGRAL DEL SISTEMA PRIVADO DE PENSIONES (AFP) (2 de Febrero de 2006) ¿Por qué se pasaron? Porque les dijeron que su pensión sería mayor en una AFP, lo que fue falso. Por ejemplo, es posible que su compañero o compañera de trabajo, que laboró con usted toda la vida y se quedó en la SNP, ahora reciba una pensión superior a la del jubilado de la AFP. Por eso, muchos trabajadores están pidiendo la libre desafiliación de las AFP para regresar al SNP. Pero no pueden hacerlo, porque la "Ley" los condena a quedarse en las AFP, recibiendo una pensión miserable. Para tratar de "arreglar" esta situación, en el 2001 se promulgó la Ley 27617, que establece que los pensionistas de las AFP (que hayan cumplido 65 años, hayan nacido a más tardar en 1945 y tengan 20 años de aportes) tendrán derecho a una pensión mínima, la misma que está relacionada con la que se percibe en el SNP, para cuya determinación se toma en cuenta la Canasta Básica de Consumo y la Remuneración Mínima Vital (RMV, que hasta hace poco era S/. 460/mes). Pero esto no arregla el problema porque, en el SNP, los pensionistas que han aportado de 20 a 33 años tienen una pensión promedio de S/. 545/mes y los que han aportado de 34 a 40 años, S/. 791/mes. La diferencia con la RMV es notable, por donde se le mire. Las AFP se oponen a la libre desafiliación, porque no quieren "perder" ni un centavo de "su" fondo, así como del aporte mensual. El MEF también se opone, con el argumento de que "la vuelta a la SNP" le significa mayores egresos (porque los trabajadores, en muchos casos, tendrán una pensión superior a la pensión mínima). La posición de las AFP de velar solo por su bolsillo es harto conocida. Lo indignante es que el gobierno les diga a sus ciudadanos que se contenten con la pensión mínima miserable, aun a sabiendas de que nunca debieron "migrar" hacia las AFP. Eso es olvidarse de que se gobierna para la gente. Porque si se necesita elevar los impuestos para pagar a ciudadanos que han laborado toda su vida por el país, pues que así se haga. Se puede comenzar eliminando las exoneraciones tributarias al sector financiero (IGV a los seguros de vida), a las ganancias de capital en la Bolsa de Valores, a las ganancias de intereses de los bonos, haciendo que todas las empresas mineras paguen regalías, poniendo un impuesto a las sobreganancias mineras y petroleras, etc., etc. Está la agenda, entonces, la reforma de las AFP (como en Chile, país donde nacieron, comenzando por una rebaja sustantiva de las comisiones) para que nuestros ciudadanos vivan de una manera mínimamente decente la tercera edad. Lo que nos lleva también una reforma tributaria de a verdad, donde paguen más los que más tienen. Hoy todos estarán mirando al Congreso, para saber si se inclina por los intereses del pueblo peruano o si ha sido capturado por los conocidos "lobbies" de las AFP. ATAQUE ESPECULATIVO CONTRA EL SOL: FUERON POR LANA Y SALIERON TRASQUILADOS (26 de Enero de 2006) Los especuladores esperaban que una fuerte devaluación del sol tuviera un efecto político: que los electores "sintieran en carne propia" el caos económico que se armaría, supuestamente, si el electorado optaba por seguir apoyando al candidato "outsider" que venía subiendo en las encuestas, Ollanta Humala. Para lograrlo, no les importó alentar el ciclo devaluación/inflación, debido a que nuestra economía sigue estando altamente dolarizada (a pesar de los esfuerzos del BCR por revertirla). Les importó un pepino, también, perjudicar a millones de ahorristas en soles, así como a la población que tiene deudas (por ejemplo, hipotecas, en dólares). Lo mismo sucede con los industriales, que dependen en gran medida de insumos importados, que tienen que pagar en dólares. Pero el objetivo no era solo "psicosocial". También los especuladores apostaban a ganar varias decenas de millones de "lana" con la ganancia que obtendrían por comprar dólares a un tipo de cambio barato en soles, es decir, por la diferencia de cambio. Esto es lo que las AFP venían haciendo desde agosto del año pasado, cuando le "sacaron la vuelta" al tope de depósitos en el exterior, con la compra de los "bonos reestructurados" (con la anuencia de la SBS). Hasta diciembre y mediados de enero, las AFP venían ganando con la especulación: el tipo de cambio llegó a S/. 3,445 el 13 de enero. Se sabe, también, que la AFP Prima, del Grupo Romero, intervino en la segunda semana de enero, en los últimos 8 minutos de la jornada, comprando varias decenas de millones de dólares con el fin de alentar el "psicosocial" y la especulación. No hay que olvidar que, desde este fin de mes, las AFP van a contar con S/. 600 millones anuales adicionales para especular porque sube el aporte del 8 al 10% de los aportantes, lo que no fue ni siquiera discutido en el Congreso. De su lado, el BCR, que compró dólares hasta setiembre, comenzó a vender en octubre para disminuir la volatilidad del tipo de cambio. En diciembre, el BCR batió récord de ventas, con US$ 645 millones y los 13 primeros días de enero vendió US$ 358 millones. Esto tuvo efectos positivos y, a partir del 16 de enero, las AFP y el resto de especuladores salieron trasquilados, pues comenzó la bajada del tipo de cambio (que ahora está en S/. 3,345 por dólar), perdiendo así casi toda la lana, que habían ganado con la especulación de los meses anteriores. Las lecciones de este episodio son claras: el gran poder económico y financiero juega al "psicosocial" cuando piensa que se van a afectar sus intereses, a la vez que gana centenas de millones con la especulación, contando con la colaboración de toda su parafernalia política y comunicativa (que no es poca cosa), así como, lamentablemente, con sectores del gobierno y con la "inoperancia" de la SBS. Del otro lado, hay que saludar la fortaleza del BCR, cuya posición de cambio equivale a 2,2 veces la masa monetaria en soles, que no dejó pasar este ataque especulativo contra el país. Y que ha manifestado que continuará sosteniendo la política de mantener la inflación baja y evitar la volatilidad del tipo de cambio, lo que es su mandato. (*) Ingeniero Industrial (UNI), Master en Economía (París), Profesor de Economía (UNMSM), Investigador asociado de DESCO y miembro del comité editorial del diario La República y de la revista Actualidad Económica del Perú.
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