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Javier Diez Canseco (*) Del gobierno toledista se pueden decir muchas cosas –que es frívolo, perezoso, irresponsable, marcado por la corrupción, etc.– pero nadie podrá decir que le falta viveza, porque cuando le ha convenido, le han sobrado las mañas y la diligencia para sacarle la vuelta a la voluntad popular y armar, a la carrera y por lo bajo, acuerdos, arreglos y negociados contra los intereses nacionales. Caso en punto es lo que está pasando con el proceso del Tratado de Libre Comercio con EEUU (TLC), pues aprovechándose de la coyuntura de Semana Santa y de la incertidumbre respecto a la segunda vuelta presidencial –que ha acaparado la atención del país– el Gobierno sigue con su plan de "pasar a la historia" firmando el TLC "Sí o Sí", sin importar el costo que los peruanos tendremos que pagar en el futuro. Así, el toledismo hizo aprobar a la carrera en el Congreso –al día siguiente de las elecciones, con todo el país concentrado en el recuento de votos– el viaje de Toledo a EEUU para que este miércoles esté presente en Washington para la suscripción, por el Ministro de Comercio de Perú, del texto del TLC. Esta suscripción del texto del TLC –un acto protocolar– se está promocionando entre el oficialismo y la derecha como la firma "definitiva" del tratado, pretendiendo dar la impresión de que no hay vuelta atrás porque el TLC "ya se firmó" y no hay ya nada que revisar ni discutir. De esta forma el Gobierno busca eludir un real debate sobre el TLC, pretendiendo que se apruebe sin más trámite. Estas maniobras del toledismo están yendo contra la Iniciativa Ciudadana para que el TLC sea sometido a Referéndum, iniciativa que el Jurado Nacional de Elecciones admitió la semana pasada, habiendo sido ya presentada al Congreso de la República para su discusión. Con más de 100,000 firmas presentadas, esta Iniciativa Ciudadana –impulsada por organizaciones de productores agrarios, de salud, derechos humanos, consumidores, organizaciones juveniles, de mujeres, etc.– permitirá que sea el pueblo soberano quien finalmente decida. Pero justamente eso es lo que no quiere el Gobierno, que pretende que el Tratado lo aprueben la mayoría oficialista y la derecha en el actual Congreso, sin debate ni participación popular. Con ello, el Gobierno no solo agravia la voluntad ciudadana, sino que además infringe nuestro ordenamiento jurídico, pues la firma del TLC implica modificaciones a nuestra Constitución, que por Ley solo pueden aprobarse en el Congreso mediante doble votación en dos legislaturas sucesivas, lo que evidentemente descarta al actual Congreso, que ya está de salida. Pero eso no le importa al toledismo, obsesionado con dejar oleado y sacramentado el TLC como su "gran legado histórico", pese a las numerosas advertencias de que ha sido mal negociado y pone en riesgo el bienestar y las perspectivas de amplios sectores sociales y económicos. Además, este TLC está provocando el desmantelamiento de la Comunidad Andina, pues el Perú, Colombia y un renuente Ecuador –los involucrados en la negociación con EEUU– están unilateralmente quebrando compromisos ya establecidos entre los países andinos en temas como la franja agrícola, el arancel externo común, o las normas sanitarias y fitosanitarias, lo que ha merecido el justo rechazo de Venezuela y Bolivia. En su desesperación por hacer "aceptable" al Perú ante los ojos del EEUU el toledismo está echando al basurero la integración y cooperación regional, y poniendo en riesgo nuestra soberanía y autonomía. Múltiples analistas y expertos económicos han señalado la imprudencia de someternos comercialmente a EEUU quemando nuestras naves y abandonando nuestros compromisos con el resto de la región andina y sudamericana. Por todo esto, resulta inaceptable que el TLC se apruebe como lo pretende el Gobierno: entre gallos y medianoche, con mínimo debate, sin considerar la opinión pública, siendo todo decidido por un Gobierno y un Congreso desprestigiados, con mínima legitimidad y caducos. Las movidas toledistas para sacar "su" TLC no pueden permitirse. Los dos candidatos más probables para disputar la segunda vuelta presidencial han manifestado su rechazo a que sean el actual Congreso y Gobierno quienes aprueben el TLC. Ahora, de cara a la segunda vuelta, el país exige a quienes pretenden ser Gobierno que reiteren su posición y públicamente emplacen al gobierno toledista a no comprometer al país con un Tratado cuestionable. De la misma forma, la ciudadanía tiene que dejar en claro a los miembros del actual Congreso que no deben ni pueden hacerle el juego a la política de hechos consumados de Toledo y Kuczynski y que deben eximirse de decidir la aprobación del TLC, pues carecen del tiempo, la legitimidad y el respaldo popular para tomar una decisión de tal trascendencia, que tiene que ser revisada y debatida por el nuevo Gobierno y el nuevo Congreso, y ser decidida con la participación de todo el pueblo peruano, a partir del 28 de julio próximo. (*) Columnista colaborador del diario La República.
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