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Pedro Francke (*) Alejandro Toledo quería firmar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos este viernes 7 de abril. No podía ser antes, pues recién el 6 de este mes se vencen los 90 días de plazo que la ley norteamericana establece para la firma después de ser informado a su Congreso. El gobierno ha retrocedido porque todos los sectores, incluso quienes apoyan el TLC, han criticado que se vaya a firmar un Tratado de este tipo horas antes de las elecciones. Pero hay dos razones opuestas para esta crítica. Para los grandes monopolios y Unidad Nacional, el objetivo es evitar que el TLC sea más discutido en la arena electoral. ¿Si creen que el TLC es bueno para el país, por qué no quieren que la gente decida su voto ese 9 de abril teniendo en cuenta ese factor? Obviamente, Lourdes Flores y sus amigotes empresarios prefieren que ese tema no se levante poco antes de la votación porque saben el rechazo mayoritario que genera. Desde nuestro punto de vista, si una decisión histórica y polémica como el TLC debe tomarse justo cuando hay cambio de gobierno, lo menos que puede hacerse es escuchar el veredicto de las urnas. Ahora, el gobierno quiere firmar el TLC con EEUU el 13 de abril, es decir, justo después de las elecciones y en semana santa, para que no haya tantas protestas. Pero el momento decisivo para que este Tratado entre en vigencia, más que la firma presidencial, es el debate en el Congreso. El gobierno toledista, los grandes monopolios y Lourdes Flores quieren que este Congreso apruebe el Tratado, en vez de que lo haga el que elegiremos este domingo 9 de abril. ¿Que este Congreso está desprestigiado con tremendos otorongos que están ahí "por dios y por la plata"? No les importa. ¿Que con solitarias excepciones como Javier Diez Canseco y Elvira de la Puente, casi ningún congresista conozca el Tratado? No les importa. ¿Que se han presentado cien mil firmas pidiendo que el TLC sea sometido a referéndum? No les importa. ¿Que 70% de la población encuestada diga que el TLC no lo debe aprobar este Congreso? Tampoco les importa. Para ellos, la cuestión es aprobar el TLC aunque sea pisoteando la democracia y la Constitución. ¿Por qué quienes promueven este mal TLC no pueden esperarse unos pocos meses a que entre en funciones el nuevo Congreso? Si de todas maneras tenemos las ventajas arancelarias del ATDPEA aseguradas hasta fin de año, ¿qué cuesta esperar unos meses? Su apuro es por el miedo de que el próximo Congreso, recogiendo la opinión popular, no quiera aprobar el Tratado. Es la misma razón por la que no quieren someter el TLC a referéndum: miedo al rechazo popular al TLC. Aceptar o no este TLC con los Estados Unidos es un asunto de fundamental importancia para el futuro del Perú. Para quienes creemos en la democracia, eso demanda que la voz del pueblo, manifestada en las urnas, sea escuchada. Un gobierno y un Congreso desprestigiados y de salida no tienen legitimidad para aprobar el TLC. Lourdes Flores debería pensar un poco más en cómo está manchando sus credenciales con una posición tan antidemocrática y aceptar someter el TLC a referéndum. PD: Una alternativa al TLC es la prórroga del ATDPEA, que en las discusiones el gobierno siempre dijo era imposible. Pues esta semana un grupo de congresistas de los EEUU ya presentó el proyecto de ley correspondiente en ese sentido
. (*) Miembro Colaborador del Comité Editorial del diario La República.
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