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Ollanta Humala Tasso "Dignidad y Coraje Nacional" /// Patriota: Participa en la recolección de firmas

 



 

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Paris, 24 de Enero del 2004.

 

Señor :
General de Ejército José Graham Ayllón.
Comandante General del Ejército.

Presente.-

De mi consideración

Aprovechando su reciente nombramiento en la Comandancia General del Ejército, lo saludo atentamente mi Gral., y seguidamente paso a tratar algunos aspectos que considero preocupantes para la seguridad de nuestro país y sobre los cuales nuestro Ejercito debería tener injerencia. Especialmente me estoy refiriendo a la situación actual con respecto a Chile, y la influencia que los problemas entre Chile y Bolivia podrían acarrear para el futuro del Perú.

Es un hecho objetivo, que nos encontramos invadidos económicamente por Chile y que para ellos “la seguridad nacional consiste entre otras cosas, en la protección de sus inversiones económicas en el exterior”. Las recientes adquisiciones militares realizadas por las Fuerzas Armadas de Chile y su desarrollo tecnológico en la fabricación de material militar, sobrepasan ampliamente la idea de “renovación de material antiguo” y resultarán un contundente respaldo para las decisiones políticas que tomen sus gobiernos de turno. Por otro lado, existe una situación no resuelta en el tema de la apropiación ilegal de nuestro mar territorial, el cual, en la práctica se ha visto reducido por la intervención de una armada Chilena amenazante en nuestras costas.

A esta delicada situación entre nuestro país y el fronterizo del Sur, se ha sumado recientemente el reclamo Boliviano por una salida soberana al Pacífico (problema subistente de la guerra con Chile), que puede llegar a involucrarnos directamente. Las gestiones de carácter reivindicativo a nivel internacional que viene realizando la república de Bolivia, si bien se dan en una situación de inestabilidad política interna, no dejan de ser legítimas. Sin embargo, lejos de reivindicar una salida soberana por sus antiguos territorios, todo hace pensar, que el ansiado “corredor soberano” sería atravesando Arica, asunto sobre el cual, necesariamente deberemos pronunciarnos.

Asimismo, el asunto del gas boliviano y su búsqueda de una salida al océano Pacífico es un tema de serias implicancias geopolíticas, su importancia no está en las “regalías”, sino en las consecuencias del abaratamiento de los costos de generación de energía, que a su vez repercutirán en los costos de explotación del cobre, entre otros. Además de ser un recurso estratégico importante, la salida del gas por Chile, fortalecerá económicamente el norte chileno en desmedro del sur peruano, lo que a su vez, generaría una relación de mayor dependencia con respecto a Chile.

Estos dos temas, podrían, desde mi punto de vista, estar siendo manejados de manera conjunta. Pensar que en todo este escenario, el tema de la salida del gas boliviano no tiene relación, sería un grave error.

El cuestionable tratado del 29, señala que Arica no puede ser cedida total o parcialmente a terceros sin nuestra aprobación, allí pues, reside nuestro vínculo irrenunciable y soberano con esta porción de territorio nacional cautivo. En tal sentido, debemos tener presente que dentro de la esencia misma de la República, la soberanía es irrenunciable, y esa debiera ser la posición institucional frente a cualquier decisión política contraria. Es decir, que si se logra un entendimiento entre Chile y Bolivia, para un corredor por Arica, este no deberá ir en detrimento de nuestro vínculo con Arica como unidad que incluye al posible “corredor”; y menos aún, si esto conlleva una compensación territorial o de otra índole (salida del gas) en beneficio de Chile, pues con ese mismo criterio el Perú podría alegar a Bolivia lo mismo, ya que nosotros también estaríamos renunciando a nuestra participación en dicho corredor.

En tal sentido, en los momentos actuales, la capacidad operativa de nuestro Ejército cobra vital importancia para poder respaldar holgadamente las definiciones patrióticas que deben darse en su momento. Pese a tener la convicción de que un probable conflicto armado con Chile, no es deseable para el país, este podría resultar inevitable. No está demás recordar, la similitud de este período con el pasado histórico previo a la guerra con Chile de 1879. Es por estas razones, que respetuosamente sugiero lo siguiente:

a- Expresar públicamente y a la brevedad, la posición institucional con respecto al tema de la situación de Arica. De no hacerlo así, si los posibles acuerdos entre Bolivia y Chile nos aventajan en el tiempo, cuando nuestro gobierno se pronuncie, lo hará prácticamente ante hechos consumados. Esto podría indisponernos ante los dos países y la comunidad internacional, pues la posición peruana “arruinaría el acuerdo previo” entre ambos.

b- Como medidas preventivas, dos acciones inmediatas deberían tenerse en cuenta:

Realizar las adquisiciones necesarias,que seguramente se encontrarán previstas y programadas, para evitar que se pudiera repetir los errores cometidos en 1879. La importancia del asunto, se antepone al presupuesto asignado. En este caso, el costo de no invertir ahora, podría resultar una calamidad nacional para el futuro.

Retomar el Servicio Militar Obligatorio, a fin de poder completar nuestros efectivos correspondientes al corto plazo.

Atte.

Tte. Crl. Art. Ollanta HUMALA TASSO.

 

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