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SEMINARIO
INTERNACIONAL
Ponencia: Globalismo y tendencias nacionalistas
Cmdte. Ollanta Humala
Tasso Presidente del Partido
Nacionalista Peruano (PNP)
Sras. y Sres.
Nadie puede negar los aspectos
positivos de la Globalización, que han permitido diversas e increíbles
transformaciones mundiales principalmente en materia de comunicaciones y
adelantos tecnológicos. Sin embargo, para una gran mayoría poblacional, la
globalización es un malestar, por sus efectos negativos. En este caso, la
percepción es que unos globalizan y otros son globalizados; Latino América y en
general los países pobres, se encuentran en esta segunda categoría.
El mundo moderno actual se encuentra
marcado por cambios constantes en diversas esferas de la vida. Esta era
posmoderna ha promovido diversas transformaciones en materia de comunicaciones,
adelantos tecnológicos y fuertes sumas de capitales que varían y migran
geográficamente. Sin embargo solo unos pocos se benefician con estos
adelantos.
Un reducido grupo de poder a nivel
mundial concentra y practica la economía de libre mercado y propugna hacia el
mundo el neoliberalismo económico salvaje en el cual estamos inmersos. Es por
este sistema que nos encontramos cada vez mas próximos a ser países inviables.
El sistema no ha dado como resultado la igualdad y libertad que pregonaba
simplemente porque no fue nunca su finalidad. La instauración de un modelo
económico, militar, político, cultural, entre otros, ha contribuido solo a
reproducir la dominación.
Este panorama, se viene
caracterizando por la consolidación del gran capital mundial que a través de la
globalización abre los mercados nacionales mediante el modelo económico
neoliberal y el modelo político de democracias formales, en muchos casos
virtuales, pero nunca reales. Asimismo, por el debilitamiento de los movimientos
socialistas, comunistas y en general revolucionarios, que ya no cuentan con un
respaldo político disuasivo de la ex URSS.
Este sistema que concentra los
grandes capitales a nivel mundial pero también los patrones culturales y
costumbres a escala planetaria, no tiene contrapeso oficial como antaño,
podríamos decir, lo tenía con el bloque socialista y por ello impone, desde su
omnipotente posición, un cambio en las relaciones internacionales. Quien
determina, por ejemplo, que son los derechos humanos, cuales son patrimonios
mundiales y cuales los pertenecientes a cada país? Y, en otro aspecto mas
reciente, ¿quién determina quien es terrorista en el mundo?. En el concierto
mundial, el estado imperio (EE.UU. de NA) es quien determina, lo objetivo y lo
subjetivo. Conceptos como guerra preventiva ; por ejemplo, evidencian esta
realidad. Ahora las guerras se hacen a enemigos abstractos , quien nos asegura
que mañana mas tarde no tengamos el infortunio de ingresar a dicha lista negra?,
acaso las NNUU podrán garantizar nuestra seguridad a no ser destruidos y después
reconstruidos con estructuras y patrones culturales diferentes a los nuestros?.
Se ha hablado mucho de las
contradicciones que subyacen al sistema, por ejemplo, se sabe la discordancia
entre la idea de igualdad que supondría un sistema como el actual y el aspecto
práctico que lo contradice. ¿cómo podemos hablar de igualdad de los ciudadanos
del mundo cuando existen diferencias reales en torno a la posesión del poder?,
quien detenta el poder, en buena cuenta asume su posición de metro regulador de
las relaciones sociales, políticas y culturales en el mundo.
Pero el poder no se hace ni se
consolida de la noche a la mañana. Sobre la base de la investigación científica
y el desarrollo de la alta tecnología los países llamados desarrollados han
logrado romper las limitaciones naturales a la producción y al trabajo. Explotan
las materias primas naturales y no renovables o producen productos similares
fabricados en los grandes laboratorios y renovables quizás al infinito,
sustituyendo al hombre de trabajo por la maquina, desplegando la abundancia en
la producción con eficiencia y calidad , no importando las condiciones
geográficas o de medio ambiente, sino las condiciones favorables a la inversión
denominado “riesgo país”.
El problema es que ningún país ha
podido alcanzar niveles de desarrollo y de bienestar en base a la venta
exclusiva de materias primas; el mundo desarrollado se ha construido sobre la
base de la industrialización, de la creación de una economía de mercado nacional
integrada, de la formación de un capitalismo y burguesía nacional y del dominio
de la ciencia y la tecnología, entre otros factores. El deterioro en los
términos de intercambio entre productos primarios y productos con valor agregado
cada vez favorece mas a los que contienen mayor valor tecnológico
agregado.
De esta manera, vienen alcanzado
niveles impensables de producción y productividad, que superan largamente las
necesidades humanas. Esto también implica la aceleración del fenómeno social de
la exclusión laboral; es decir, que el mundo puede continuar funcionando con el
trabajo de tan solo el 20% de la población mundial (1,300 Millones de seres
humanos) que aproximadamente equivalen a la población del mundo desarrollado y
las pequeñas porciones de ciudadanos de nuestros países que se encuentran
insertados en esta mega cadena de la producción mundial.
La globalización como fenómeno
político, ha existido y evolucionado desde cientos de años atrás y su alcance ha
ido asumiendo una característica mas planetaria, en la medida que los medios de
comunicación y de transporte fueron perfeccionándose. En el mundo antiguo,
existió en la medida que las hegemonías de los grandes imperios imponían un modo
de vida de acuerdo a una serie de usos y costumbres con consecuencias políticas
y económicas, en Andinoamérica por ejemplo tuvimos la hegemonía incaica, como en
Europa lo hicieron en su momento los romanos. El desafío que nos plantea este
nuevo proceso globalizador va mas allá de llegar al poder y cambiar las
estructuras de una sociedad capitalista, el desafío actual implica nuestra
supervivencia como Estado nación soberano. El dilema es si continuaremos siendo
estados nación soberanos o estados nación globalizados y sin
soberanía.
El mundo desde la desintegración de
la URSS y del bloque socialista, viene siendo administrado y dominado por los
vencedores de la “guerra fría”; el globalismo, Mundialización o globalización
propiciada por el bloque Angloamericano. Sin el contrapeso socialista, el mundo
dejó de ser bipolar y esto significó el debilitamiento de los movimientos
revolucionarios socialistas y comunistas, en la medida que sus procesos de
acción revolucionaria han quedado sin un respaldo contundente como lo era la ex
URSS, para defender las legítimas demandas sociales.
Pero este globalismo ya no es
monolítico, porque ya no es un solo Estado Imperio el que gobierna el mundo,
sino que constituyen bloques o coaliciones de estados nación asociados a grandes
corporaciones transnacionales. Estas ultimas, se rigen sobre regulaciones
distintas a los estados nación, cada vez adquieren mayor poder a nivel mundial,
pero paradójicamente su responsabilidad principal siempre es hacia sus
accionistas . El principal bloque es, sin duda, el angloamericano ; sin embargo,
ahora tenemos a la Unión Europea y falta aún definir el papel de Rusia y China,
entre otros.
Frente a este panorama, que bien
conocemos, la resistencia no puede sustentarse en la lucha de estados naciones
desintegrados participando con acciones unidireccionales que se deshacen a medio
camino o, quizás, antes. Todo aquel, sin distinción, que se sienta dominado y
sojuzgado por el globalismo y el sistema debe sumarse al esfuerzo mundial por
resistir.
Esta compleja situación mundial y
particularmente en la región latinoamericana, nos hace ver la necesidad de
establecer una estrategia regional que articule las políticas de cada una de las
repúblicas fundadas por el Libertador Simón Bolívar. Los nuevos procesos
revolucionarios requieren ahora la suma de una serie de fuerzas sociales que le
den una connotación mas popular que clasista. Para lograr una articulación entre
los países a fin de confrontar al poder global, se hace necesario en primera
instancia que cada país construya un proyecto nacional que incluya a los
sectores económicamente afectados pero también recogiendo el potencial cultural
rezagado. El desafío, que debemos plantearnos es construir alternativas, si
luchamos por cambiar este sistema que nos causa grandes problemas, debemos tener
en claro con que proyecto lo vamos a reemplazar.
Una muestra de la inconformidad con
este sistema, tanto en el aspecto económico como en el político, es lo que se ha
llamado golpe de estado de masas. La población en general percibe que no gana
absolutamente nada con este sistema y; por lo tanto, con legitimo derecho
denuncia este contrato social, que finalmente no los representa. A esto hay que
agregarle el “aporte personal” de la mediocridad e ineptitud que le imprimen los
políticos tradicionales y que producen lo que conocemos como una situación
explosiva.
Los Golpes de Estado de masas
constituyen frentes espontáneos producto de una explosión popular y social, que
se trazan como objetivo el derrocamiento de sus presidentes que simbolizan la
puesta en marcha del modelo neoliberal y de la consiguiente distribución
inequitativa del poder entre los diversos actores políticos. Este fenómeno
político y social, reemplaza a los tradicionales golpes militares, pero
lamentablemente aún no ha logrado cuajarse con objetivos claros y colocar
gobiernos antisistemas.
Los hemos visto actuar en Argentina
contra el ex presidente Fernando de la Rua, en Bolivia contra el ex presidente
Sánchez de Losada, en Ecuador en tres oportunidades contra los ex presidentes
Abdala Bucarán, Jamil Mahuad y recientemente contra Lucio Gutiérrez.
En el Perú en el año 2000 se vivía
una situación similar con Alberto Fujimori, en este caso vale la pena detenerse
para explicar como la clase política y la OEA apoyaron a Fujimori creando una
“cortina” mediante el establecimiento de una mesa de concertación y dialogo que
finalmente aceptó la continuación de Fujimori por un año mas. En este caso, el
golpe de estado de masas con el auxilio de la Rebelión militar del 29 de Octubre
del 2000 derribó a Fujimori. Ese fue uno de los motivos que me llevó, en mi
condición de militar y Comandante de una Unidad militar, a realizar un
levantamiento armado en defensa de la constitución de mi país y permitir
inclinar la balanza a favor de la voluntad del pueblo.
El levantamiento militar del 29 de
octubre del 2000, marcó el inicio de la resistencia popular contra el avance de
la globalización en el Perú, constituyendo la partida de nacimiento de los
movimientos nacionalistas a nivel nacional y regional . El llamado a las
reservas nacionales, en su momento, permitió al pueblo encontrar un canal de
protesta a nivel nacional contra una serie de medidas y avances del globalismo,
que durante el gobierno de Alberto Fujimori se dieron en el país.
Actualmente, el globalismo en el
Perú, se mantiene desde la ilegítima constitución impuesta durante el gobierno
de Fujimori, mediante el cierre del Congreso de la República. Una constitución,
que favorece el negocio de las corporaciones foráneas al otorgarle igualdad de
tratamiento con el frágil capital nacional, que prohíbe al estado su
participación en la actividad empresarial, que renuncia a la soberanía sobre sus
riquezas naturales y que permite al presidente la manipulación de las
instituciones fundamentales de la república, como es el caso de las Fuerzas
Armadas
Tal vez, donde triunfa mas el norte
globalizante es en países como el Perú, fragmentado desde sus orígenes, portador
de un virus de reproducción tal, que le impide ver su singularidad como bueno y
acepta sin tapujos creencias, gustos, modelos económicos y políticos.
Para detener el avance arrollador del
sistema, es necesario generar espacios críticos y espacios también de
compromisos. Pero, para vincular la los actores sociales hay que generar un
instrumento articulador que ofrezca alternativas coherentes de acuerdo a la
realidad particular. Este instrumento para nosotros es el
Nacionalismo.
Para nosotros, los Nacionalistas
peruanos, no basta un cambio en el rumbo económico y político si este no viene
acompañado de un cambio en el aspecto cultural que defienda nuestras
particularidades. El Nacionalismo, asume la tarea de la defensa de la soberanía
de los estados naciones, constituyéndose en el partido de la nación y actor
fundamental en los nuevos procesos revolucionarios.
El desafío actual es la defensa de
nuestros intereses nacionales que vienen siendo avasallados por los intereses de
la globalización, y como en todo proceso revolucionario, existe la resistencia
del poder, en mi país, esta se trasluce en el comportamiento de las clases
conservadoras y la clase política. Estas, combaten a todo tipo de expresión
nacionalista, de manera feroz e implacable, habiendo iniciado una campaña
desinformativa e “intimidatoria” que busca asustar a la población en general,
denominándonos fascistas, terroristas y subversivos. Pero, esa es la lucha y en
ella coincidiremos. Retomar el proyecto del Libertador Simón Bolívar, de
integración de la patria grande, es hoy en día una necesidad.
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